Tener la necesidad imperiosa,
decir que no tienes nada que hacer,
o que tienes que hacer otra cosa.
Ser un Don Nadie,
ser una mierda,
ser el tipo que con su lengua barre
todo lo que ella pisa.
No tener prisa,
ir despacio, siguiendo sus pasos,
yendo a ningún lado,
inventando un espacio.
La adoras, lo sabes,
por ella darías la vida entera,
y se te pondrían los pelos como clavos
al escuchar “Princesa” de Joaquín Sabina.
Tiene todo lo que buscabas,
pero lo más bonito de todo
es que no la buscabas,
es que la has encontrado.
Y juntos los dos,
cogidos del brazo,
se acompañan a casa,
se dan un par de besos,
se dicen adios.
Aplausos, ovaciones,
canciones de los 80;
La chica de ayer
no es la chica de hoy.
Todo esto lo sabes
porque hoy es mejor que ayer.
Cualquier tiempo pasado…
Te parece un horror.
O no.
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