Archivos para Mayo 2008

15
May
08

si queremos

Que es cierto lo pasado está muy claro,
y que los días son soleados contigo también,
sin piedad alguna te sonrío y me miras,
sin pararme a respirar te quiero y me quieres.

Por favor que no quede ni un momento en el olvido,
que no se pierda ni una palabra aquí en mi oído,
quiero hacerme fotos para verme bien,
y ser consciente de la imagen.

Presiento y detallo tu abrazo aquí en mi pecho,
lo aprieto para oír bien tu risa y tus palabras,
preparados están mi cuerpo y mis sentidos para tí,
no miento cuando digo que mi vida es tuya.

Es tarde y duermes desde hace algunas horas,
aún así no puedo dejar de oír tu tranquilidad,
no sabes lo que me das apenas sin moverte,
que cuando me acaricias yo ya soy tú.

La luz aporta ya poco respecto a lo que pretende,
soy un hilo que pende de tí y te pienso y pienso,
no descanso un segundo en esta ya larga noche,
si no es con mi mano cogiendo la tuya.

En el tiempo en el que he pretendido escribir esto,
ha hecho que disminuya el que queda para verte,
ya no hay penas en mi pequeña caja de zapatos,
es tu amor el que me envenena y desencaja.

Tú!, Duérmete!, ¿no ves que escribir no da calor?,
da color a una cama que se hace enorme,
a un papel repleto de horas en blanco,
a un sinfín de palabras no paridas por la mente.

Ya es suficiente por hoy y esta madrugada,
te he dado y doy todo lo que de mí en mis manos está,
hasta mañana si la vida quiere,
hasta mañana si queremos los dos.

15
May
08

tus ojos

Cuando el río baje seco
y sólo piedras enturbiadas por un agua verde me guíen
cuando el sendero se llene de pozos
y me empujen con sus brazos de musgo a caer en ellos

Cuando de mí no quede mas que un puñado de letras

huyendo
un páramo estéril me espere como toda llegada
una caricia incompleta sea yo

Cuando no encuentre el modo de volver
y una canción lejana me invite al abandono
al sabor amargo de mis días mudos
a quedarme partido por la mitad

Sólo pido
que me habite el consuelo de tus ojos.

15
May
08

Distancias

La tarde se puso su traje de bruma infame y se me vino encima, se acomodó a mi lado, se invitó a pasear conmigo, no supo que yo quería estar solo.

Me siguió con esos pasitos de duende que suele usar en ocasiones, como si se diera cuenta que no es la mejor compañera, pero igual se queda, decidida a encontrar mágicamente un buen momento en el próximo minuto.

Error.

Todo lo que siguió fue un llanto interminable del cielo, fue una sonrisa desteñida, fueron barcos llevándose toda la ilusión que había almacenada en contenedores atados a la orilla.

Todo lo que siguió fueron dos miradas perdidas bajo un paraguas, dos soledades desencontradas y tal vez una mentira.

Por eso al llegar al muelle que se encuentra bien al norte de la ciudad, nos miramos serenamente -casi con resignación- como si los dos nos diéramos cuenta de lo lejos que estábamos y cada uno por su lado pegó la vuelta.

Ella se perdió en la niebla
a mi de regreso, me trajo una luna llena.