Que más quisiera yo,
que ante tanta adversidad
encontrar,
un punto romántico
a mi punto de vista.
Que más quisiera,
que quererla ante todo,
ante nadie.
Que más quisiera
que mezclar con acuarela,
la historia de secuelas
que usted me ha dejado.
Todo no es mío, nada fue suyo.
Recuerdo con orgullo
cada uno de nuestros días.
Sea feliz, señora mía
no se detenga en su paso
siempre en un costado,
festejaré sus victorias,
lloraré sus fracasos,
evitaré los arañazos
de esta vida en su piel.
Recuerdeme como el que más,
como el que menos,
recuerdeme mío.
(Suyo)
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