que de ti me había enamorado.
Cuantas veces he soñado que al despertar
te tendría siempre a mi lado.
Y es que mi pensamiento se funde en un dulce sueño,
mientras tus ojos se clavan en mi mirada.
Daría lo que fuera por esa sonrisa que cuando me miras
me regalas cada mañana.
Quiero que el aire al respirar
se componga del aroma de tu amor.
Quiero que seas en mi vida
mi escudo, mi protección.
Hoy triste en mi refugio,
adentrado en mis entrañas,
perpetuo en un rincón de mi corazón
ese amargo desengaño,
de un amor lleno de falsas esperanzas.
Y es que los puñales y las lanzas
no son tan afilados como la lengua.
Tres puñales y una daga clavados en mi corazón,
fueron tres palabras mal expresadas
las causantes de mi depresión.
Y es que del árbol del silencio
pende el fruto de mi seguridad,
por culpa de ella el fantasma que me cubre
se llama soledad.
Por eso hoy uno de mis sueños
es poderte besar,
y susurrarte al oído cuantas veces quieras
lo que te puedo llegar a amar.
Hoy sufro por no poder expresar lo que siento,
y dudo de mi palabra
por no poder hablar con claridad.
Pero quiero que sepas
que sigues siendo la princesa de mis sueños,
aunque el árbol del silencio
se adueñe de mis pensamientos en esta noche oscura,
en compañía de mi amiga la luna y mi fatalidad.